La infidelidad es un fenómeno muy complejo de explicar. Algunas investigaciones la relacionan con la insatisfacción marital, problemas de comunicación, búsqueda de la novedad, necesidades emocionales no resueltas, etc.; sin embargo, cada situación es muy diferente.
Involucrarse en una aventura amorosa precipita muchas crisis matrimoniales, y es motivo por el que mucha gente se divorcia. Por ejemplo, en Estados Unidos el 65% de los divorcios es consecuencia de la infidelidad; en México, el 70% de ellos se relaciona con el maltrato y adulterio.
Lo opuesto también es verdadero; esta conducta puede significar que el matrimonio ya estaba roto y lo que una persona o ambas lo que buscan es darle nuevo entusiasmo a su vida fuera del matrimonio.
La aventura amorosa, con frecuencia clandestina, para la persona infiel, inicialmente puede ser muy tentadora; pero para la persona engañada lo vive como una traición imperdonable y un quebranto total a la confianza.
A veces, alguno o ambos miembros de la pareja no intentan ir más allá de una aventura amorosa y realmente desean conservar su matrimonio, pero la persona que no es infiel se puede sentir traicionada, engañada y hasta humillada, y por esa razón no piensa perdonar por nada del mundo a la persona infiel. Sobre todo no volverá a confiar en él.
Pero si de esa infidelidad nace un niño fuera del matrimonio, la cosa se complica demasiado, que la mayoría de las veces es un obstáculo insalvable.
Algunas veces, la infidelidad empieza como una aventura pasajera, pero lo disfuncional de un matrimonio hace que esa relación pasajera se fortalezca y hasta que una de las dos partes decide acabar con su matrimonio para formalizar la nueva relación.
En el libro "Chicas malas, cuando las infieles son ellas”, Sonsoles Fuentes entrevistó a varias adúlteras para conocer sus razones del porqué fueron infieles. Las respuestas fueron varias: sentirse acompañada, elevar la autoestima, vengarse, curiosear, divertirse y sentirse rejuvenecida, por mencionar las más importantes. También aparece el enamoramiento, pero es en el menor de los casos.
Tipos de infidelidad
Hablar de una definición única es muy difícil, porque va a ser diferente en cada pareja. Para algunos, la infidelidad se da cuando hay un contacto sexual con otra persona, mientras que otras personas mencionan que basta con que haya un vínculo emocional, el intercambio de mensajes íntimos, citas en algunos lugares y determinadas conductas realizadas por redes sociales.
Tenemos que reconocer que el internet ha facilitado, de alguna manera, la infidelidad. Por ejemplo, se cree que el 70% de los ciberamantes concretas encuentros reales y que el proceso de cortejo se acorta hasta un 50% cuando se hace por esta vía.A este respecto, la infidelidad podría considerarse mandar mensajes sexuales, fotografías íntimas, conversaciones románticas, aplicaciones de citas y relaciones virtuales
¿Por qué ocurre la infidelidad?
Una de las preguntas más frecuentes y difíciles de contestar es: ¿por qué lo hizo? Algunas investigaciones han identificado diversos factores relacionados con la infidelidad; entre ellos, podemos mencionar la insatisfacción sexual, la falta de intimidad, el deseo de experimentar algo nuevo, problemas de comunicación en la pareja, etc. También pueden intervenir factores relacionados con la autoestima: algunas personas pueden buscar el reconocimiento fuera del matrimonio o simplemente sentir que todavía son personas deseadas.
Sin embargo, hay que aclarar algo muy importante: no es lo mismo entender que justificar. Una persona puede sentir insatisfacción en su relación, pero esto no quiere decir que la infidelidad sea la solución. Existen otras alternativas: comunicación, negociación, terapia de pareja y, en casos extremos, terminar la relación.
El impacto psicológico al descubrir la infidelidad
La persona que descubre la infidelidad puede entrar en un estado de shock. Lo siente como un golpe muy fuerte en forma de trauma emocional al descubrir que su pareja lo engaña. La víctima se puede sentir desolada, enojada, pensando en la venganza, etc. También suele disminuir su autoestima, tener pensamientos instrusivos, dificultades para dormir y pérdida de confianza entre otros. Suele ser como una montaña rusa de emociones que van desde una inmensa tristeza hasta un coraje tan profundo que solo piensa en la venganza.
En algunos casos, la persona afectada puede cuestionar acontecimientos anteriores de la relación y reinterpretar retrospectivamente situaciones que antes consideraba normales.
Una de las experiencias más dolorosas es cuando uno decide romper la relación con su cónyuge. En el caso de la otra persona, se rompe esa sensación de seguridad que tenía.
La pérdida de la confianza
La confianza constituye uno de los pilares de cualquier relación humana. Por eso, cuando ocurre una infidelidad, no solo se pierde la confianza, sino se empieza a cuestionar el comportamiento de la pareja. También pueden aparecer dudas respecto al pasado y futuro.
La persona afectada suele preguntarse:
¿Desde cuando lleva esta relación clandestina?
¿podré volver a confiar en él/ella?
¿Me volvería a ser infiel?
¿Todo lo nuestro fue una mentira?
Estas preguntas hacen que no se vuelva a restaurar la confianza en la pareja. Aparte, la autoestima de la persona lastimada se derrumba. Una pregunta muy común que se hace es que no fue lo suficientemente mujer/hombre que tuvo que buscar a otra persona. Eso lleva a la persona a tener insomnio, ansiedad, cambios de humor, dificultad para concentrarse en otras cosas, etc.
Es posible superar la infidelidad
Sí, en muchos casos es posible, y más si se pide ayuda profesional. La investigación ha demostrado que entre un 50% y un 70% se logra reconstruir la relación, a muchas veces, hasta se vuelve más sólida. Lo más importante es ver lo que la infidelidad ha significado para la pareja, y cómo se puede elaborar la herida, el dolor y la ira que ha causado. Pero para esto, es necesario que la persona infiel reconozca su error y se haga responsable de su conducta, y que finalmente pida perdón por el daño causado. También es necesario que la persona traicionada analice lo que hizo o dejo de hacer para que su pareja buscara diversión fuera del matrimonio. Por ejemplo, está alejada emocional o sexualmente de la otra persona. Quizá se dedicó en demasía a los hijos, al trabajo o a los amigos. Aunque esto no es una justificación para la infidelidad, son cosas que se tienen que hablar si es que se quiere rescatar el matrimonio.
Conclusión
Cuando ocurre una infidelidad, tanto la persona afectada como la relación pueden pasar por un periodo de vulnerabilidad emocional. La recuperación dependerá de múltiples factores, entre ellos, el reconocimiento del daño, la responsabilidad de quien cometió la transgresión, la disposición para reparar la confianza y la capacidad de ambos cónyuges para establecer nuevas formas de relacionarse.
Por eso, si estás atravesando por una situación de infidelidad (como víctima o como quien la cometió) te invito a buscar apoyo profesional. No estás sola/o, y el dolor, aunque sea intenso, puede convertirse en una oportunidad de crecimiento personal y de pareja cuando se aborda el tema con honestidad y compresión. Entender la infidelidad no es justificarla, sino es el primer paso para la sanación y aprender de ella.






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