domingo, 28 de octubre de 2018

CÓMO DISFRUTAR LA SEXUALIDAD (parte uno)

Aunque el conocimiento en materia de sexualidad ha aumentado, sobre todo en jóvenes que han recibido educación sexual en la escuela, la población en general no sabe mucho sobre el tema. Hay prejuicios, prohibiciones, represiones, mitos y tabúes grabados en la mente colectiva que durante siglos han menoscabado la dimensión real del erotismo humano, hasta el extremo de contemplar la sexualidad como algo enfermizo y morboso, y destinada exclusivamente a la procreación. Pero la realidad es muy diferente: El sexo es una fuente de placer y de salud. 
Numerosos estudios apuntan que hacer el amor en forma cotidiana alarga la vida, mejora la actividad cardíaca, refuerza la resistencia frente al dolor, robustece el sistema inmunitario e incluso aleja el fantasma de sufrir ciertos cánceres sin mencionar su efecto antidepresivo.
Por eso te presento la primera parte de las mejores posiciones sexuales para que pueda mejorar tu vida sexual.
La unión del Águila
Tumbados sobre el costado, la pareja se abraza con los brazos y las piernas, la mujer, apretando las caderas de su pareja entre las piernas. El hombre repliega ligeramente sus piernas para facilitar la penetración. 
Es una posición muy íntima, ofreciendo un contacto máximo entre la pareja. Hay buena profundidad en la penetración si el hombre pliega suficientemente sus muslos entre los de su pareja. La desventaja es que, si no se hace bien, la amplitud de movimiento es limitada. 
La alineación perfecta
La mujer se tumba sobre el hombre con las piernas abiertas para facilitar la penetración. Una vez que el pene esté bien asentado, ella aprieta las piernas para que los cuerpos de la pareja estén superpuestos en una alineación perfecta. La mujer puede entonces empezar la estimulación frotando su cuerpo lateral y horizontalmente contra el de su pareja.
Es una posición muy íntima, ofreciendo un contacto máximo entre la pareja. Las paredes vaginales más apretadas favorecen sensaciones más intensas.
Si no se realiza bien, no es muy profunda la penetración y la amplitud de movimientos es muy limitada. 
La unión de la Abeja
La mujer se sienta sobre el pene de su pareja. El hombre se encuentra sentado con las piernas desplegadas hacia adelante. La mujer puede entonces ir y venir verticalmente, apoyándose sobre las manos y las piernas. El hombre acompaña el movimiento levantándola por las nalgas o los muslos.
En esta posición, la mujer controla la profundidad de la penetración. Aparte, las paredes de adelante de la vagina y el punto G están bien estimulados.
El hombre, que está en una posición pasiva, puede acariciar los senos y el clítoris de su pareja.
La unión de los Amantes
La pareja se encuentra de pie, cara a cara. El hombre frota su pene sobre la vulva de su pareja. Después de varios minutos de fricción, la vulva se abrirá naturalmente para permitir una penetración superficial. 
A pesar de que la penetración no es muy profunda, hay una buena estimulación del clítoris y del grande.
La única desventaja es que es una posición muy difícil de hacer si las personas son de estatura diferente.
La posición del Amazona
El hombre está sentado sobre una silla. La mujer se sienta en amazona sobre uno de sus muslos de su pareja y guía el pene hasta la apertura de la vagina. Una vez el pene introducido, ella podrá contraer sus músculos vaginales para controlar la penetración y evitar salidas inoportunas.
En esta posición, el hombre puede acariciar fácilmente los senos y el clítoris de su pareja para llevarla más fácilmente al orgasmo. Además, es una posición muy recomendable para los hombres que sufren de eyaculación precoz.
Si no se realiza bien la posición, la penetración no es muy profunda y la amplitud de movimientos es muy limitada.
La posición de Andromaca
El hombre está tumbado sobre su espalda. Su pareja se posiciona encima de él, en cuclillas o arrodillada, con el busto completamente erguido. Ella controla perfectamente la profundidad y el ritmo de la penetración y puede liberar a sus anchas sus fantasías de dominación.
En esta posición, la mujer tiene el control total, permitiendo estar en total confianza y encontrar los movimientos correctos para maximizar su placer. 
El hombre tiene las manos libres para proporcionar todavía más placer a su pareja, acariciándole sus senos, sus nalgas o su clítoris. 
Es una posición excelente para estimular el punto G.
La unión del Antílope
De rodillas sobre el suelo, la mujer se yergue tomando apoyo contra el borde de la cama. El hombre la penetra por detrás, erguido sobre las rodillas.
En esta posición hay una buena estimulación de las paredes frontales de la vagina y del punto G, y hay posibilidad para el hombre estimular el clítoris y los senos de su pareja. 
Lo malo de esta posición es que puede ser muy cansado para las rodillas de los dos.
La postura del Árbol a Fruta
Es una variante de la posición del Indra, proporcionando sensaciones similares, disminuyendo la sensación de aplastamiento ejercido por el hombre sobre su pareja. 
La mujer coloca una pierna sobre el busto del hombre y libera la otra desplegándola por el costado. 
En esta posición hay una penetración profunda y una fuerte estimulación gracias a la compresión del vientre y de la vagina. 
Lo malo de esta posición es que puede ser sumamente dolorosa para la mujer si no está lo suficientemente estimulada o el pene toca el fondo de la vagina.
La postura de la Balanza
El hombre está sentado sobre el borde de la cama o sobre una silla. La mujer le da la espalda antes de sentarse sobre sus muslos. Una vez el pene dentro de la vagina, ella puede agacharse hacia adelante y balancearse a lo largo del pene. Para estabilizar la posición, la mujer tomará apoyo sobre las rodillas del hombre que la sostendrá por los senos.
Esta posición permite una penetración demasiado profunda y hay una buena amplitud de movimiento vertical. El hombre puede fácilmente acariciar los senos y el clítoris de su pareja para llevarla más fácilmente al orgasmo.
Lo malo es que es una posición de equilibro, la cual es difícil de dominar.
La postura del Columpio
La mujer da la espalda a su pareja y puede según su deseo, sentarse sobre él, los pies sirviendo de apoyo; o bien, arrodillarse por ambas partes de las caderas de su pareja. Ésta última posición favoreciendo una gran amplitud de estimulación.
Esta posición ofrece al hombre un ángulo de vista excepcional sobre la penetración y un panorama muy excitante sobre las nalgas de su pareja.
Lo malo de esta posición es que el ángulo de penetración puede ser incómodo para algunos hombres.
La postura del Bambú
A partir de la posición del misionero, la mujer desliza una pierna sobre el hombro de su pareja, que echa simultáneamente su rodilla hacia adelante. Después de varios instantes en esta posición, la mujer baja su pierna y repite el movimiento con la otra pierna. Cada movimiento debe ser repetido varias veces. 
Es una posición muy original y bastante acrobática, y es para parejas que quieren realizar cosas muy diferentes.
El problema con esta posición es que la estimulación es muy limitada y exige bastante agilidad por parte de la mujer.
La unión de la Boa
La mujer tumbada sobre la espalda, ligeramente sobre el costado, apoya sus piernas sobre la cadera de su pareja. El hombre entonces puede guiar su pene para penetrarla con suavidad. Ella deberá entonces comprimir los muslos para conservar el pene bien asentado y maximizar las sensaciones.
Es una posición muy original para hacer el amor con suavidad y sin prisas.
El problema de esta posición es que la amplitud y profundidad es muy limitada y el riesgo de salida del pene involuntaria, lastimando a la mujer, se puede dar si el pene no está correctamente apretado.
La postura de la Carretilla
Tumbada sobre la espalda, la mujer lleva sus nalgas sobre el borda de la cama y aprieta con sus piernas la cintura de su pareja. El hombre se arrodilla sobre el suelo para penetrarla guardando una posición horizontal, paralela al eje de la vagina.
La alineación horizontal del pene y la vagina proporciona sensaciones diferentes de la proporcionadas cuando la penetración se hace de arriba hacia abajo. Hay penetración profunda proporcionando una buena estimulación de las paredes vaginales. 
Es una posición excitante, particularmente para la variante practicada de pié.
El confort y la factibilidad de esta posición depende en gran parte de la altura de la cama o de la mesa.
La unión del Gato
A partir de la posición del misionero o de la de la monta, la pareja gira sobre un costado con suavidad para evitar la salida inapropiada del pene.
Es una posición íntima y dulce, permitiendo a la pareja mirarse y abrazarse sin que uno se sienta dominado por otro. 
Lo malo de esta posición es que la profundidad de la penetración y la amplitud de movimientos es limitada y hay riesgo de salida involuntaria del pene durante el balanceo.
La posición de la Monta
El hombre se tumba sobre la espalda mientras su pareja se arrodilla encima de él y abraza sus muslos con los suyos. Ella controla la amplitud del movimiento vertical y horizontal para maximizar las sensaciones sobre su clítoris y sus paredes vaginales, o para llevar deprisa al hombre al orgasmo.
La mujer está más libre y más activa. Ella escoge el ritmo, la velocidad y el tipo de movimiento.
El hombre, quedando en actitud pasiva, puede concentrarse en las sensaciones y el placer, acariciando la espalda de su pareja.
La postura de las Tijeras
A partir de la posición de Andromaca, la mujer se tira hacia atrás hasta los pies de su pareja. Esta posición es recomendable para retrasar la eyaculación.
Esta posición permite una buena estimulación manual del clítoris.
Lo malo de esta posición es que exige una buena agilidad por parte de la mujer.

La posición de la Cortesana
El hombre está arrodillado sobre el suelo y penetra a su pareja sentada sobre el borde de una cama o sobre una silla. Ella puede entonces estrechar sus piernas alrededor de la cintura de su pareja. 
Es una posición cómoda y poco cansada para la pareja. Hay buena profundidad de penetración y amplitud de movimientos de la pelvis. También se puede practicar parado el hombre.
La factibilidad de esta posición depende en gran parte de la altura del soporte sobre el cual se apoye la mujer.
La unión del Cangrejo
La mujer monta de espalda a su pareja, que está acostada sobre la cama. Ella guía el pene en la vagina y entonces se echa para atrás tomando apoyo sobre sus brazos Ella puede entonces ir y venir verticalmente accionando sus piernas.
La mujer controla la profundidad y la velocidad de la penetración. El hombre entonces puede libremente acariciar los senos de su pareja. 
El problema de esta posición es el riesgo de salida involuntaria del pene, sobre todo si los movimientos son muy rápidos.
La postura de las Cucharas
La mujer se tumba sobre un costado con las piernas plegadas en posición acurrucada. El hombre se posiciona detrás y esposa los contornos de su pareja para penetrarla. Puede entonces fácilmente acariciar su senos y su clítoris, besándola en la nuca y detrás de la oreja.
Es una posición dulce y descansada, favoreciendo las caricias y la intimidad de la pareja. 
El problema de esta posición es que al amplitud de movimientos de la pelvis es muy limitada.
La posición de la danza del Misionero
A partir de la posición del misionero, la mujer aprieta las nalgas y comba su cadera; entonces ondula su cintura en un movimiento circular lateral y vertical.
En esta posición hay una muy buena estimulación, favoreciendo el desencadenamiento rápido del orgasmo para el hombre.
El problema de esta posición es que es muy difícil de mantener por mucho tiempo porque es muy cansado para la pareja. 
La unión de la Diosa
El hombre está sentado sobre la cama, eventualmente la espalda contra la pared para un mejor apoyo. La mujer se sienta sobre su pene, guiándolo hacia la vagina, y entonces aprieta la cintura de su pareja con las piernas. Ella entonces puede ondular la pelvis para estimular bien el clítoris y las paredes vaginales.
Es una posición muy íntima que permite a la pareja abrazarse y al hombre acariciar los senos de su pareja.
En esta posición hay una penetración profunda, ofreciendo también una buena estimulación al clítoris.
Es una posición muy recomendable para retrasar el orgasmo de los hombres que sufren de eyaculación precoz.
La unión del Elefante
A partir de la posición en galpa, la mujer se desploma despacio para que el hombre la recubra completamente. La mujer puede dejar sus piernas abiertas para facilitar la penetración; o bien, apretar sus muslos uno contra el otro para apretar de manera más firme el pene con la vagina.
En esta posición hay una buena estimulación de las paredes frontales de la vagina y del punto G.
El hombre puede simultáneamente deslizar su mano bajo el vientre de su pareja para estimular el clítoris.
Lo malo de esta posición es que hay muy poca libertad de movimiento por parte de la mujer, la cual puede sentirse completamente sometida por su pareja.
La unión del Emú
La pareja de pie, la mujer de espalda a su pareja. El hombre la atrae hacia él y la penetra por detrás. Agachándose hacia adelante, la mujer modifica el ángulo de la penetración y la hace que sea más profunda.
Es una posición muy excitante, permitiendo al hombre realizar sus fantasías de dominación.
En esta posición la penetración es muy profunda, proporcionando una buena estimulación a las zonas frontales de la vagina y el punto G.
Es una posición muy difícil si la pareja es de estatura diferente. El hombre entonces deberá flexionar las piernas o la mujer tendrá que subirse a un soporte para poder realizar esta posición.
La postura del Yunque
Tumbada sobre su espalda, la mujer posiciona sus pies sobre los hombros de su pareja. Esta posición favorece una penetración muy profunda y proporciona sensaciones muy intensas a la mujer, especialmente si el hombre eyacula en esta posición. También le permite al hombre tener fantasías de dominación.
Para poder hacer esta postura, es necesario que la mujer tenga mucha elasticidad en las piernas.
El problema de esta posición es que es sumamente dolorosa para una mujer si el pene toca el fondo de la vagina o sin la vagina no está lo suficientemente lubricada.
La postura de la Estrella
La mujer tumbada sobre la espalda abre de forma amplia las piernas. El hombre posiciona una pierna entre las de la mujer y la penetra de costado, tomando apoyo sobre su brazo opuesto. Puede aumentar la estimulación frotando su muslo contra el clítoris.
La penetración por el costado proporciona sensaciones diferentes tanto para la mujer como para el hombre. 
La vulva y el clítoris están bien estimulados por el roce del muslo del hombre.
La pareja tiene cada uno una mano libre para acariciarse y abrazarse.
Lo malo de esta posición es que los movimientos de la pelvis son limitados.
La posición de la Gran Apertura
A partir de la posición de Andromaca, la mujer se tira hacia atrás y desliza una pierna bajo la de su pareja. En el transcurso de la maniobra, ella tendrá cuidado de sostener el pene bien apretado en su vagina para evitar cualquier salida involuntaria. Ella podrá entonces ir y venir de forma transversal de izquierda a derecha para experimentar sensaciones nuevas.
Es una posición original que resulta cómoda para la pareja. La penetración transversal permite tener sensaciones diferentes, especialmente estimulando las paredes laterales de la vagina.
El problema de esta posición es que hay riesgo de salida involuntaria del pene durante el balanceo y hay una amplitud de movimiento un poco limitada.
Pues bien, éstas son algunas de las posiciones sexuales más conocidas. Como son varias, tendrás que esperarte a la segunda parte. Por lo pronto, disfruta este artículo con tu pareja.

miércoles, 17 de octubre de 2018

LA IMPORTANCIA DEL PENSAMIENTO POSITIVO

Esta es una entrevista que la Vanguardia Digital (Diario español) le realizó al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del aparato digestivo, Fellow de Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.
Hasta ahora, lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; y ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.
Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro.
La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando. Por eso hay que entrenar a esa mente.
Tengo 48 años y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres hijos. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el hospital de Madrid. 
Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico.
Más de 25 años ejerciendo como cirujano. ¿Conclusión?
Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida, y que confía en sía misma, puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
¿Psiconeuroinmunología?
Sí. Es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento,la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado en forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
¿De qué se trata?
Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El estrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
¿Qué tipo de cambios?
Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y el aprendizaje localizadas en el hipocampo y afecta nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas de cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas. 
¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interno, o sólo es cosa de sabios?
Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
¿Se puede cambiar a la mente a través del cuerpo?
Sí. Hay que sacar del foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
¿Por qué dice que no hay que ser razonable?
Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir; por ejemplo, sin la tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué, que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando. 
Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad. 
La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente, personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
Santiago Ramón y Cajal, premio nobel en medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica; ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
¿Está seguro de que no está exagernado?
No. Según como nos hablamos a nosotros mismos, moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La trasformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos. 
¿Estamos hablando de filosofía o de ciencia?
Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando una persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse en un 80%.
¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va  más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
El miedo nos impide salir de nuestra zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer, hay que salir de esa zona.
¿La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente?
Así es. Reaccionamos según algunos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad, primero debe haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
¿Me puede dar un ejemplo?
Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos, estamos alterando físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
¿Un último consejo?
Hay que ver lo que hay y aceptarlo. Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. La aceptación es el núcleo de la transformación.

viernes, 28 de septiembre de 2018

APRENDE A CURARTE A TRAVÉS DE LA MENTE

Ya había hablado anteriormente de como tus pensamientos te pueden enfermar.  Ahora veremos cómo tus pensamientos te pueden sanar.
Hace un poco más de 20 años, Joe Disperza (uno de los maestros de "El secreto") fue arrollado por un todo terreno, cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía, tenía que operarse inmediatamente; debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedar paralítico en cualquier momento.
Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente, y muy probablemente con un dolor constante. Su decisión fue muy arriesgada: Intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural. 
Conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía autohipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en el tema.
Durante ocho años, estudió las remisiones espontáneas de las enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados, que decidió volver a la universidad para poder intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo de nuestro cuerpo.
Él decía que podíamos cambiar la mentalidad para crear nuevos cableados en el cerebro y fortalecerlos con nuestro pensamiento. 
Muchas veces le preguntaron ¿Cómo empezó a interesarse en el cerebro? A lo que él contestaba:
He entrevistado a cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades como tumores malignos y benignos, enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedades respiratorias, hipertensión arterial, colesterol alto, dolores músculo-esqueléticos, raras alteraciones genéticas para las que la ciencia médica no tiene solución, pero cuyo cuerpo se ha regenerado por sí solo sin la ayuda de una intervención médica convencional, como la cirugía o los fármacos. 
¿Milagro? Observa que una de las causas principales de esas remisiones espontáneas era que habían cambiado su forma de pensar. 
Así que volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en materia, me baso en la más pura vanguardia científica. Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura neurológica de su cerebro.
Todas esas personas que tenían una remisión espontánea, compartían cuatro cualidades específicas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y entendieron que había una inteligencia superior dentro de ellos. Da igual si la calificaban de divina, espiritual o subconsciente.
Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon la enfermedad, y puedo hablar y citar estudios sobre cualquiera de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo científico llamado psico-neuroinmunología que demuestra la conexión existente entre la mente y el cuerpo. 
La tercera característica común es que cada persona decidió reinventarse a si misma para llegar a ser otro, y los estudios actuales de neurociencias muestran que esto es totalmente posible.
Por último, tenían en común que durante el periodo en que intentaban meditar o imaginar en lo que querían convertirse, hubo tiempos largos en que perdieron la noción del tiempo y el espacio. 
¿Y esto que significa?
El lóbulo frontal representa un 40% de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa como un control de volumen. Como tiene conexiones con las demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del tiempo y del espacio. 
En otras palabras, los circuitos que tienen que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano y el pensamiento se convierte en una experiencia en sí, es más real que otra cosa. De este modo, el lóbulo frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en un único pensamiento, y es en ese momento en el que el cerebro rehace su cableado.
¿Y esto en qué se traduce?
Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos nuestra atención con más frecuencia, es lo que nos define en la escala neurológica.
Un reciente estudio demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está relajado, pensando en otras cosas.
Antes se creía que la parte derecha del cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo; y la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina cognitiva.
Esa es la razón de que cuando un neófito escucha música, lo hace con el lado derecho del cerebro, mientras que un músico profesional lo hace con el lado izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y recordarlas. Es la manera que tiene la evolución de hacer conocido lo desconocido.
¿Y lo espiritual que tiene que ver?
No hay nada de místico en ello. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales. Esa fuerza hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera en ello, y se encarga de las 67 funciones del hígado, aunque la mayoría de nosotros ni siquiera sabe que ese órgano realiza tantas tareas.
Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado nuestro cuerpo a partir de dos células individuales.
¿El poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana?
El cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es producto del cerebro. Así que tiene que existir algo que está operando en el cerebro para que cambie la mentalidad.
Básicamente, más allá de mis estudios sobre las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento transmitirle  es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones, y que cuando aprendamos cómo se crean esos malos hábitos, no sólo podremos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.
¿Y la predestinación genética? 
La investigación científica de vanguardia está demostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en que vivimos es el que hace que algunos estén encendidos y otros apagados. 
Se ha realizado un estudio muy interesante en Japón con enfermos dependientes de la insulina tipo dos, que mostraba cómo los enfermos sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar en la sangre sin necesidad de insulina. 24 genes activados sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de plásticos que nuestro tejido neuronal.
¿Cada vez que pensamos, fabricamos sustancias químicas?
Así es, y estas sustancias a su vez son señales que nos permiten sentir exactamente como estábamos pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad, al cabo de unos segundos, te sientes infeliz. El problema es que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y eso produce aún más química.
¿Es esto un círculo vicioso?
Sí, y así se crea lo que llamamos el estado del ser. La repetición de estas señales hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Memorizamos ese estado como nuestra personalidad, así que la persona dice: "soy una persona infeliz, negativa o llena de culpa", pero en realidad lo único que ha hecho es memorizar su continuidad química y definirse como tal.
Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por el torrente sanguíneo, rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición  química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo, dará como resultado un malestar.
¿Estamos enganchados a nuestra química interna?
Sí, haremos todo lo que esté a nuestro alcance, tanto consciente como inconscientemente; y a partir de lo que sentimos, para restaurar nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el cuerpo manda sobre la mente. 
¿Su propuesta es cambiar la química cerebral con nuestro pensamiento?
Esa es una parte de mi trabajo. No se trata sólo de cambiar la química cerebral, sino también los circuitos cerebrales; es decir, todo el cableado. Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente. 
El principio de la neurociencia es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona, ante una situación, por nueva que sea, recurre a esa conexión; es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro no cambia, vive con la misma mente cada día.
¿Cómo interrumpir el ciclo?
A través del proceso de conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es buena idea examinar constantemente qué podemos cambiar dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos cuál es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de mundo.
¿Qué preguntas debemos hacernos para sentirnos de otra manera?
La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico una y otra vez. 
Una pregunta que nos ayudaría a cambiarnos es, ¿qué sentimientos tengo cada día que me sirven de excusa para no cambiar?
Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa,la vergüenza,las sensaciones de no merecer, de no valer... Si podemos eliminar estos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mi mismo? ¿Qué puedo cambiar de mi mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y quiero emular?
Pero saber quién quieres ser no es suficiente para cambiar tu cableado.
No. El conocimiento es lo que precede a la experiencia. Aprender una información es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su vez crea nuevas emociones.
El conocimiento es para la mente; la experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo lo que  la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema en un sistema nuevo en el cerebro y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser.
El siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento; tiene que haber acción. 
El hábito más grande que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya está formada antes de los 35 años. Esto significa que tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y a actuar de la misma manera el resto de nuestros días.
Joe Disperza

viernes, 21 de septiembre de 2018

LA HISTORIA DE LAS DOS PIEDRAS

Ésta es una historia donde se muestra el pensamiento lógico y directo y el pensamiento lateral.
Había una vez, en un pequeño pueblo, un granjero a quien no le alcanzaba el dinero para devolver una fuerte cantidad que le habían prestado por un prestamista muy feo y antipático.
Como el granjero tenía una hija muy linda, que despertaba toda la lujuria del prestamista, éste último le propuso un trato: Le dijo que le perdonaba la deuda si él le daba a su hija en matrimonio.
Tanto el granjero como su hija se quedaron horrorizados con la propuesta. 
Entonces, el viejo prestamista varió un poco su propuesta, sugiriendo que fuera el azar quien determinaba si la propuesta era buena o no.
Les dijo que iba a colocar una piedra blanca y una piedra negra dentro de una bolsa vacía. La chica debía sacar una de las piedras con los ojos cerrados. Si sacaba una pieza negra, se casaba con el viejo prestamista y la deuda de su padre se consideraría liquidada. Si sacaba la piedra blanca, no tendría que casarse con el viejo. Pero para hacer más atractiva la oferta, también en este caso, la deuda de su padre también sería perdonada. Por el contrario, si ella se rehusara a entrar en este juego, su padre sería enviado inmediatamente a la cárcel.
Sin decir más, el prestamista se agachó para recoger las dos piedras.
la chica, que tenía el ojo rápido, se dio cuenta de que había recogido dos piedras, ambas negras y las había puesto rápidamente en la bolsa. Pero ella no dijo nada. 
A continuación el viejo prestamista le pidió a la chica que tomara una de las piedras que estaban dentro de la bolsa. 
Todo esto había tenido lugar en un pequeño pueblo que lleva a la puerta de la casa del granjero, que estaba recubierto por piedras blancas y negras. 
Imagina por un instante que esta historia hubiera ocurrido estando tú allí. ¿Qué le habrías aconsejado a la chica?
Si uno analiza bien la situación, hay tres posibiidades:

1) La chica se niega a sacar la piedra. 
2) La chica debería sacar las dos piedra negras de la bolsa y demostrar que el viejo había hecho trampa.
3) La chica debería sacar la inevitable piedra negra y sacrificarse, casándose con el viejo repulsivo para evitar que su padre fuera a la cárcel.
Tómate tu tiempo para reflexionar sobre esta situación. 
Esta historia tiene como objetivo que puedas apreciar la diferencia entre el pensamiento lógico y directo y el pensamiento lateral. 
El dilema de la chica parece no resolverse de manera justa: si acepta la propuesta, pierde inevitablemente su felicidad. Pero si la rechaza, denunciando la trampa, su padre inevitablemente va a la cárcel.
Pero esto es así si sólo se ve desde el pensamiento lógico tradicional.
Piensa en las consecuencias de cada una de las tres opciones posibles.
Entonces, ¿qué habrías hecho en este caso?
Pues bien, esto es lo que la chica hizo.
Ella metió la mano en la bolsa y saco una piedra, pero de inmediato la dejo caer en el suelo sin que nadie tuviera tiempo de verla y se disculpó asustada.
Esta piedra se confundió inmediatamente con los cientos de piedras negras y blancas que formaban el camino de entrada a la casa.
¡Ay, que torpe soy! Exclamó la chica. ¿Cómo pudo haberme pasado algo así?
Pero no importa, prosiguió rápidamente. Todo esto tiene una solución.
Se puede saber cuál es la primera piedra que saqué, sacando la que queda en la bolsa. Porque si la piedra que queda es blanca, habré sacado la negra; y si la que queda es negra, entonces habré sacado la piedra blanca. ¿No es así?
Le pidió al viejo prestamista que sacara la piedra que quedaba y todos vieron que era negra. Por consiguiente, la primera piedra que sacó la chica no podía ser otra sino blanca.
Y como el viejo prestamista no se atrevió a confesar la trampa que le había puesto a la chica, ésta transformó una situación que parecía imposible, en un desenlace muy ventajoso.
Moraleja
Existe siempre una solución, aunque el problema sea muy complejo.
El problema se presenta porque no sabemos ver las cosas desde el ángulo adecuado.
El cerebro puede ser llenado con pensamientos positivos y decisiones sabias.
Nunca lo olvides... siempre busca el ángulo adecuado.



miércoles, 5 de septiembre de 2018

EL PROCESO DE MEDIACIÓN EN UN DIVORCIO

Hay matrimonios que no funcionan y a veces no hay opción que el divorcio. Es sin duda un momento muy difícil y traumático en la vida de las personas. De hecho, ya había escrito un artículo para saber afrontar un divorcio. 
Dependiendo de las causas del divorcio algunas veces se tendrá que demandar al cónyuge; y en otras, pueden llegar a un divorcio o separación por mutuo acuerdo. Si éste fuera el caso, lo que más le conviene es el proceso de mediación.
Pues bien, a los que les interese este tipo de proceso en caso de que estén en vías de divorciarse, les explico detalladamente cómo es una mediación.
La pre-entrevista
Independientemente de la manera en que las personas llegan a la mediación, en el contacto inicial con los participantes, debe aprovecharse la oportunidad para obtener la información preliminar que permita al mediador reconocer y entender los pormenores del asunto.
Esto se logra a través del establecimiento de rapport y mediante la explicación acerca de la dinámica del proceso y de sus funciones como mediador.
El rapport implica generar confianza en las partes para el procesos mismo de mediación así como con el mediador, para lo cual el mediador pone en práctica las habilidades para la escucha activa, ofreciendo reconocimiento y validando la información obtenida con la firme intención de ayudar.
Realizando el contacto inicial y habiendo logrado establecer el sentido de confianza hacia el proceso y el mediador, es necesario dar a conocer a las partes todo lo relativo a las reglas para la mediación.
 La solicitud de mediación
En este primer documento, las partes solicitan la intervención del Centro de Mediación o del mediador.
Proporcionan sus datos e identificación (nombre, domicilio, teléfono).
Ofrecen brevemente su versión preliminar, que puede ser por escrito o de manera verbal; se versión preliminar de los hechos y asuntos relativos al conflicto.
También es posible que se anexen documentos o reportes que consideren como evidencia.
Principio de confidencialidad
Como principio fundamental, toda la información generada durante el proceso y las reuniones privadas, se mantendrá confidencial, no  sólo por la parte del mediador, sino también por parte de los participantes, quienes se comprometen a no divulgar nada de lo expuesto. Además, es conveniente que se convenga que, en caso de litigio, el mediador no será llamado a declarar.
Asimismo, las partes acordarán no divulgar ni ofrecer como prueba nada de lo que se diga durante el proceso. No obstante lo anterior, el alcance del principio de confidencialidad estará limitado por lo establecido en las leyes y reglamentos vigentes. Es indispensable formalizar este compromiso por escrito, mediante un convenio que establezca lo antes señalado.
Lineamientos de conducta
No están permitidas las agresiones físicas o verbales, insultos o cualquier actitud ofensiva. En todo momento, las partes deben conducirse con el más absoluto respeto hacia los participantes.
Tampoco es permitido que alguien interrumpa a quien  se está expresando. Se cuenta con papel o lápiz para tomar notas al respecto si se quiere recordar algo de lo dicho por el otro, con lo cual no se esté de acuerdo o se quiera ahondar en el tema, para cuando llegue su momento de intervenir.
Entrevistas privadas
Es indispensable hacer del conocimiento de las partes la posibilidad de llevar a cabo sesiones en privado con cada uno de los mediados, cuando el mediador o los mediados así lo consideren.
Las reuniones en privado tienen por objeto permitir mayor libertad en el flujo de información que no es posible obtener en presencia de los participantes en el conflicto.
Ofrecen un ambiente más seguro e informal  para que en forma individual los participantes descubran sus problemas ocultos que bloquean el proceso. Permiten un análisis de la postura que van desarrollando las partes frente al conflicto y establecimiento de posibles opciones para alcanzar la solución.
Explicación del proceso de mediación
Se refiere a dar una explicación general de lo que es una mediación, con el objetivo de que las personas no den falsas expectativas que comprometan la credibilidad en el proceso y en el mediador.
Se resalta que la función del mediador es un facilitador de la comunicación, que su intervención se limita al auxilio de la búsqueda de soluciones, sin facultades para opinar, emitir juicios, fungir como juez, di dar soluciones.
Se debe dar a conocer el propósito de llegar a la suscripción de un convenio derivado de un acuerdo; o bien, a la redacción de una minuta de entendimiento sin carácter vinculatorio.
Duración de las sesiones de trabajo y del proceso
Es la explicación que debe hacerse respecto de la duración de cada sesión, que varía de acuerdo al criterio o políticas del Centro o del mediador, pero que en general fluctúa entre una hora y media y dos horas. El número de sesiones es de acuerdo a la complejidad del asunto. En términos generales un proceso de mediación es de tres sesiones.
Honorarios
Se aplica generalmente cuando la mediación se lleva a cabo en un Centro de Mediación privado. Es importante que se establezca los montos a cubrir y quienes realizarán los pagos.
En algunos países, los Centros de Mediación que dependen de un programa de gobierno, por lo general son gratuitos, o se cobra una cantidad simbólica.
Es importante que todas las reglas, además de ser explicada a las partes, quede plasmada en un documento que puede formar parte del contrato de prestación de servicios, y que se firme por las partes en disputa que han decidido hacer uso de la mediación para solucionar sus conflictos.
SESIÓN CONJUNTA
Antes de comenzar la sesión conjunta con las partes, el mediador debe arreglar convenientemente le lugar donde esta se producirá, que implica:
La sala de mediación debe contar con el número exacto de asientos para quienes participarán en la sesión. Si existen más asientos de los necesarios, los mediados podrán desviar el proceso, esperando que sean ocupadas "las sillas" por alguien que llegará de un momento a otro.
Los asientos deben ser de igual confort; de lo contrario, las partes que se sienten en los menos confortables, notarán en este sentido un desbalance perjudicial para la atmósfera de equliibrio físico y emocional necesaria para una buena mediación.
Los asientos mencionados deben estar arreglados de tal manera que las partes al sentarse, no queden muy alejadas del mediador; de esta manera, todos podrán escuchar lo que se diga por cualquiera que intervenga en el proceso.
Poner frente a cada asiento lápices y hojas de papel iguales, cuidando el ambiente de imparcialidad y equilibrio. Si por alguna razón una de las partes no acudió con anticipación a la pre-entrevista, pueden observar que las que sí acudieron, manejan mejores instrumentos para tomar notas que ellas, pueden pensar que la versión inicial ofrecida por las segundas, "ha inclinado la balanza a su favor", pueden éstas a perder la confianza. Por eso es importante que nadie falta a la pre-entrevista.
Que la sala cuente con iluminación y ventilación adecuada, suficiente para que todos aquellos que participarán en la sesión de trabajo. Hacer confortable la sala induce comodidad; y por tanto, permanencia de las personas.
Debe esperar que todas las partes participantes se encuentren en la sala da espera antes de pasarlas a la sala de mediación. Lo anterior impedirá que las personas que lleguen primero intenten parcializar al mediador con su versión y "aprovechar el tiempo" mientras llegan los demás.
Apertura
Desde el inicio de la sesión, incluyendo la etapa de preparativos, la intervención del mediador tiene el propósito de crear un clima positivo para llevar a cabo el encuentro y satisfacer las necesidades de seguridad básicas de los participantes.
Inmediatamente después de haber asignado asiento a los participantes, el mediador les dará la bienvenida y procederá a la apertura de la sesión mediante un discurso introductorio que abarque en términos generales, las reglas del procedimiento comentadas con anterioridad.
Un discurso de apertura puede ser el siguiente:
“Buenos días, mi nombre es Guadalupe Sánchez, y he sido asignada como mediadora para estar con ustedes, en el asunto que hoy los trae al Centro de Mediación, al cual ustedes son bienvenidos.
Quiero felicitarlos por haber optado por la mediación como vía para solucionar sus diferencias. Primeramente, quiero cerciorarme que tengo bien escrito sus nombres y apellidos. Su nombre es Juana López y el de usted es Juan Pérez.
Les recuerdo  que este proceso es totalmente confidencial, y nada de lo que aquí se exprese será utilizado  contra ninguno de nosotros en un proceso posterior alguno de ser el caso.
Si lo considero  pertinente, o bien ustedes así lo solicitan, llevaré a cabo sesión privada con cada uno de ustedes, para  lo cual los separaré y conversaremos privadamente. Estas sesiones también son confidenciales y no podré externar al otro nada de lo que he dicho, salvo que se me autorice expresamente para dar cierta información.
Todos tendremos la oportunidad de hablar, les pido no interrumpir a quien haga uso de la palabra, si quieren hacer algún comentario, esperen su turno. En la mesa hay papel y lápiz por si desean hacer anotaciones al respecto. Yo también estaré tomando notas, ya sea en una hoja en blanco o en el rotafolios, y todas ellas las destruiré una vez concluido este proceso de mediación.
Están ustedes por su voluntad, y si en cualquier momento deciden no continuar con la mediación,  yo no los obligaré a permanecer.
Les pido que nos conduzcamos con respeto, sin agresiones físicas o verbales y los exhorto a trabajar conjuntamente para que se resuelva el problema de la mejor manera posible, hablando con honestidad y franqueza, visualizando su relación en el futuro.
Básicamente mi función es ayudarles para que ustedes mismos encuentren soluciones a sus preocupaciones y diferencias; en ningún momento estaré a favor o en contra de alguno de ustedes, y tampoco emitiré opinión respecto al conflicto planteado".
Exposición individual del conflicto
Una vez concluido el discurso inicial del mediador, se procede a escuchar de cada parte su versión del problema. Se puede preguntar a las personas si alguien quiere comenzar; o bien, el mediador quien de manera directa pide a una parte relate su punto de vista; en estos casos generalmente se da el uso de la palabra a la parte que solicitó la mediación.
Esta exposición lleva un tiempo aproximado de  15 minutos. En estos momentos, los participantes  dan a conocer sus puntos de vista, sus intereses y necesidades particulares, se expresa ampliamente el problema y es muy conveniente que se exteriorice los sentimientos y emociones que han generado el conflicto.
El mediador debe asegurar a las personas que entiende cómo se siente. Al respecto, se repasa y reenmarca la información clave que cada parte comunica; después de que termina de hablar, validar los sentimientos de la persona, ayuda a que las partes sepan que se les entiende al mismo tiempo de que queda claro los sentimientos para el mediador.
Debe mantenerse el equilibrio entre las partes, asegurando que ambas tengan las mismas oportunidades de hablar.
De igual forma, el mediador toma nota de lo expuesto, resume, organiza y verifica la información obtenida, y tiene que transformar la información negativa, reformulando lo planteado por la persona. Así como reconocer y apuntar intereses comunes.
S
Elaboración de la agenda de trabajo
Identificados los puntos a negociar, el mediador debe formular una agenda de trabajo que pone a consideración de las partes.
Es importante una presentación de agenda que aborde de los asuntos más sencillos a los más complejos, y probablemente habrá éxito temprano que pueda animar a las partes para continuar la mediación.
El hecho de revisar la agenda y de forma conjunta decidir qué orden se les dará, provoca  un restablecimiento de la relación y el  sentido de cooperación entre los participantes.
En caso que no exista acuerdo sobre el orden de los puntos a abordar, el mediador puede proponer un modo justo para ambas, como un sorteo.
Lluvia de ideas
Establecida la agenda, cada punto será desarrollado en forma particular. Si es necesario, deberá reunirse más información, iniciando con preguntas amplias para ir cerrando con preguntas precisas y directas. Por ejemplo, se está viendo lo relativo a la cantidad que un padre debe dar por concepto de pensión alimenticia: ¿me puede comentar cual es la actividad diaria de sus hijos?, de las actividades extra escolares que ha mencionado ¿es importante para usted que su hijo continúe en clases de natación?
Lo importante es que se vayan generando opciones sin compromiso, el mediador debe auxiliar a las partes para que utilicen su creatividad, explorando las necesidades e intereses de las partes. preguntas como: ¿Por qué para ti es importante tu sugerencias? ¿Cómo sirve a tus intereses su propuesta?, ayudan a que la otra parte visualice las necesidades del otro y probablemente las empiece a comprender.
La percepción que tienen las partes de sus respectivos asuntos es más realista, y abre paso al consenso sobre las alternativas de solución.
Negociación conjunta
Una vez que los participantes han tenido la oportunidad de intercambiar puntos de vista, deben enfocarse a elegir las opciones para buscar acuerdos.
Exponer a las partes que sus intereses opuestos pueden coincidir en un tercero neutral, por lo general conduce a entender a éste último, siempre que lo entiendan de mayor importancia que los suyos particulares, provocando una despersonalización del conflicto y la obtención del acuerdo se torna menos compleja. Un caso típico es cuando una pareja está tratando lo relativo a su divorcio y al considerar los intereses de sus hijos, empiezan a ver por ellos.
Por lo general, las partes se encuentran conduciendo sus propias negociaciones, con poca intervención del mediador, quien cuida que las negociaciones se mantengan enfocadas hacia el punto concreto de la controversia; también debe vigilar que la negociación no se desvíe hacia aspectos que produzcan estancamiento  y carezcan de viabilidad.
SESIONES PRIVADAS
Si durante las negociaciones, parece no haber acuerdos, se intenta llevar a cabo sesiones privadas.
En estas sesiones privadas, se puede averiguar si ellos entienden su mejor alternativa a un acuerdo negociado y su peor alternativa del acuerdo negociado. Se consideran costos, tiempo perdido, desgaste emocional que ha originado el conflicto.
Si es necesario, se busca más información; puede ser que se dé catarsis por parte de la persona, al sentirse presionado o con la necesidad de externar sentimientos y emociones generadas por el conflicto planteado.
Resulta también interesante formular cambio de roles, pedirle a una parte que se ponga en el lugar del otro y trate de comprender una situación específica desde el punto de vista de éste.
Se repasan las concesiones otorgadas por cada uno y los acuerdos obtenidos. En caso de ser necesario, se puede dar un tiempo de espera para que ambas partes reflexionen un punto o varios de la negociación. Este tiempo de espera puede ser de unos minutos, días  o incluso una semana.
ACUERDO FINAL
Aún cuando la mediación ofrece un alto índice de éxito para la resolución de conflictos, no es un método infalible. En caso de no existir acuerdos entre las partes, el mediador da por finalizado el proceso, agradeciendo la participación de las personas.
Si las partes llegan a un acuerdo, se comienza a trabajar en la elaboración de éste. Existen diversas formas de realizar esto:
Hablarlo con las partes, concretándolo verbalmente de acuerdo a las anotaciones hechas por el mediador (ya sea en rotafolios o en una hoja) y después se retira el mediador para redactarlo. Después vuelve con las partes y se lee. En caso de ser necesario, se hacen modificaciones solicitadas por las partes y luego se procede a la firma.
También es posible ir escribiéndolo de manera conjunta con las personas, oración por oración, repitiéndola en voz alta a medida que se escribe. Esta segunda forma da más protagonismo a las partes; y aunque parece más lenta, generalmente se evita tener que escribir una y otra vez el acuerdo.
Es importante mencionar que en la redacción del acuerdo, se contemplen los siguientes puntos básicos:
1.   Utilizar un lenguaje claro y preciso.
El acuerdo debe estar escrito de tal forma que la partes puedan comprenderlo perfectamente, utilizando inclusive los mismos términos y palabras utilizados por las partes.
2. Separar los elementos conformadores del acuerdo asignando un número ordinal para cada uno de ellos.
De esta manera, el acuerdo quedará dividido en claras y precisas acciones u omisiones futuras de cada parte, de tal forma que cada una pueda determinar de una forma sencilla y rápida o que le corresponde y de igual manera lo que le corresponde al otro.
3.   Usar los nombres y apellidos de las partes, no sobrenombres ni categorías, como demandante y demandado, o como remitido y no remitido, solicitante y parte complementaria.
Al consignarse claramente quién, con nombres y apellidos, cumplirá tal o cual deber, por transferencia se está especificando la satisfacción de alguna expectativa por la otra parte ofreciéndole a esta última “personalización del deber”, la posibilidad de exigir su cumplimiento de forma directa.
4.   No usar abreviaturas.
Si algún aspecto acerca de los cuales se ha logrado  acuerdo entre las partes requiere de un plazo establecido debe especificarse, con lo cual en cierta medida el deudor se compromete y ofrece a la otra parte la posibilidad de conocer la efectividad de lo acordado en un momento cierto y definido.
5.   Ser tan específico como sea posible.
Un acuerdo  que cumple con el requisito de ser específico, impedirá a las partes  usar sus “iniciativas” para el cumplimiento de sus respectivos deberes. Establecer el ¿quién? ¿cómo? Y el ¿dónde? Establece lo que las partes harán o dejarán de hacer a favor de la otra.
6.   No incriminar a ninguna de las partes por sus acciones u omisiones pasadas.
Incriminar a alguna de las partes en la redacción del acuerdo provocará la pérdida del balance en el mismo, a un sentimiento de culpabilidad por quien es desfavorecido con esto, y abre una posibilidad de superioridad de la otra parte, lo que se aleja, evidentemente, de los propósitos de la mediación.
7.   Listar los elementos de acuerdo en el mismo orden en que las partes los fueron obteniendo, de los más sencillos a los más complejos.
Además de seguir con el orden de trabajo en la obtención de acuerdos, psicológicamente, las partes a analizar sus primeros acuerdos individualizados, se predisponen favorablemente en cuanto a la consignación de éstos en un acuerdo escrito y de forma subsiguiente estarán en mejor disposición de aceptar el que se consignen en éste los acuerdos referidos a los intereses más profundamente contradictorios.
Es de importancia trascendental que el acuerdo se redacte con cada uno de sus elementos conformadores en términos de deberes complementados o deberes recíprocos.
Por ejemplo: Juan se compromete con Silvia en ir a recoger la televisión marca Hitachi, de 20 pulgadas, el domingo 10 de septiembre del 2005 a las 17:30; y Silvia adquiere el compromiso de esperar a Juan el día y hora indicados, facilitando que éste pueda sacar la televisión de su casa.

8. Cantidades de dinero expresadas con letra, y señalar con qué propósito se entregará el dinero.
Con el objeto de propiciar claridad en la comprensión del acuerdo y que las cifras de dinero no se presten a confusión, defectuosas lecturas o alteraciones, es conveniente que sean escritas en letras.
Por ejemplo: Juan se compromete con María a entregar la cantidad de tres mil pesos en efectivo, por concepto de pensión alimenticia para sus hijos de  nombres Andrés y Cecilia.
9.   Individualizar los bienes acerca de los cuales se ha logrado acuerdo entre las partes.
Puede resultar fatal para el cumplimiento del acuerdo el que en éste no se identifiquen claramente los objetos relacionados directamente con los deberes de las partes.
Por ejemplo: (incorrecto) Alex se compromete a entregarla a Pedro el televisor y Pedro... (de forma válida) Alejandro se compromete a entregarle a pedro el televisor marca Sony, de 21 pulgadas, con número de serie 3399881.
En el primer caso del ejemplo, si Alejandro tiene varios televisores, puede suponer que le puede entregar cualquiera a Pedro y no exactamente el que sirvió de base al conflicto; por otro lado, Pedro puede suponer que puede decidir sobre cual tomar y esto puede generar un nuevo conflicto.
10.  Cláusula de mediación.
Es posible que las partes establezcan que si existiera duda respecto de los compromisos contraídos o bien, hubiera incumplimiento de los mismos, intentarán el camino de la mediación.
Una vez firmado el acuerdo por las partes, el mediador procede a destruir las notas que tomó, haciéndolo notar a las partes.
Como cierre del proceso, el mediador utiliza expresiones positivas acerca del proceso y de las partes que acaba de conocer, sin exageraciones innecesarias acerca del logro de, y de la adecuada postura de las partes durante el proceso. Y se invita a los participantes a un apretón de manos que es el símbolo que marca la conclusión del encuentro.
Un ejemplo puede ser: Con la firma de este acuerdo se culmina el proceso de mediación. Ustedes han realizado su mejor esfuerzo para entenderse y demostrarse  que pueden conversar mutuamente, y de esta manera lograr un entendimiento acerca de cualquier diferencia que pudieren tener. Fue un placer para mí y para este Centro poderlos ayudar. He tenido mucho gusto en conocerlos. ¡Hasta luego!
SEGUIMIENTO DE ACUERDOS
El acuerdo por escrito, es susceptible de integrarse al expediente del caso con el cual se crea un registro permanente para futuras consultas o aclaraciones.
De igual manera, permite tener un seguimiento respecto del cumplimiento de los acuerdos. Es importante hacer del conocimiento de los participantes que en fechas posteriores (generalmente cuando se han vencido los plazos establecidos) se entrará en contacto con ellos, con la finalidad de saber si hubo cumplimiento o no de los mismos, y llevar un registro, pero no entendido como señalamiento para el que no cumplió, sino exclusivamente para efectos de estadística.
Este seguimiento puede realizarse por diversas vías, ya sea telefónicamente, por escrito, solicitando a las participantes que regresen para que informen del cumplimiento, por fax, por correo electrónico, etc. Cualquier vía es válida, siempre y cuando esté acordada con los mismos participantes.
COMEDIACIÓN
Partiendo del presupuesto ya sentado que el mediador debe ser un profesional entrenado en técnicas y habilidades de la mediación, es importante que quien elija esta nueva disciplina, se someta a un proceso de disociación de todas aquellas suposiciones, prejuicios, preconceptos propios de la profesión de origen; este aprendizaje interior le permitirá adquirir la verdadera dimensión del nuevo rol que va a desempeñar.
Como principio general, no puede privilegiarse una profesión sobre otra como la más aconsejable para ser la base sobre la cual debe asentarse esta nueva disciplina.
Nada justifica que sean los abogados, los contadores, los asistentes sociales, los psicólogos, los ingenieros, en forma exclusiva y excluyente del resto, que puedan recibir  la formación de mediadores, pues todas ellas cuentan con un inmenso bagaje de conocimientos que pueden aportar y contribuir al enriquecimiento de la mediación.
Por otro lado, la mayoría de los conflictos posibles de someterse al proceso de mediación son multidimensionales y multidisciplinarios. En el primer caso significa que tienen generalmente un componente emocional, uno legal y otro técnico. En el segundo caso implica que puede abarcar el campo de muchas disciplinas al mismo tiempo.
Es por ello que el trabajo interdisciplinario constituye una alternativa válida, especialmente si se le traslada al ámbito de la mediación.
La co-mediación o trabajo en equipo, permitirá la integración de los diferentes saberes y conocimientos que puede aportar el profesional, pero todos ellos dentro del marco de la mediación; este intercambio de experiencias y conocimientos se realizará siempre desde la perspectiva que tienen los mediadores como profesionales que actúan cooperatiel pvamente para lograr un fin común: la resolución del conflicto.
Ventajas
1. Enriquece el proceso de mediación.
Al ser la co-mediación una forma de trabajar en equipo, donde las partes se complementan, permite dividir las funciones, ya sea teniendo en cuenta la mayor o menor experiencia de uno u otro mediador; ya sea teniendo en cuenta la profesión de origen, por ejemplo: un mediador abogado, asumirá la responsabilidad de atender el contenido de los hechos, y la obtención de información, y el otro mediador, psicólogo, se ocupará de facilitar las relaciones, de que surjan emociones y su control, de lograr empatía, etc.
Se combinan talentos, capacidades y energías, lo que aumenta las posibilidades de una mediación exitosa, tanto en lo referente a la aplicación de la técnica y la destreza para extraer de cada parte lo mejor y lo más rico, como para obtener un acuerdo consensuado.
2.  Aligera el trabajo de cada mediador.
Toda sesión de mediación implica una tarea ardua y un fuerte desgaste tanto físico como psíquico por parte del mediador; compartir esta tarea contribuye a mantener el espíritu enaltecido para los momentos más difíciles del proceso.
También aligera la tarea del mediador por cuanto a la concentración que se debe tener respecto al conflicto cuando no se conoce ni maneja los conocimientos de fondo, ya que puede encontrarse imposibilitado de poder dividir el problema en subtemas para abordar más profundamente el análisis, corriendo el riesgo de perder el control sobre el conflicto.
3.  Mostrar mayor solidez.
Los mediadores, al trabajar en equipo, donde se encuentran interrelacionados, que se comunican simplemente con gestos o miradas, que transmiten unidad de criterio y de acción, un frente fuerte, le da a las partes mayor confianza en el proceso, y además sirve de modelo para llevar adelante un diálogo constructivo.
4.  Contrarresta los prejuicios.
Tanto los mediadores como las partes, llevan en su propia historia, valores, creencias, prejuicios que, como consecuencia de las técnicas de mediación, pueden fácilmente salir a relucir y si los cuales no son detectados y pasan inadvertidos para le mediador, puede redundar en el fracaso del proceso.
Estos prejuicios pueden tener origen en el sexo, en las clases sociales, en la religión, en la raza, en el tipo de profesión, en complejos de inferioridad o superioridad, en el feminismo o machismo, la edad, tipo de trabajo, religión, etc.
5.  Los mediadores se autocontrolan.
Es importante poder ir evaluando el proceso de mediación a medida que se va desarrollando, el control mutuo que pueden ejercerse entre sí los mediadores, permite detectar si el rumbo que le imprimieron a la mediación es el correcto, se deben ser más inquisitivos, más conductistas, más tolerantes; se aplica el dicho popular que dice “cuatro ojos ven más que dos”.
6.  Reflexionar en equipo después de la sesión.
El análisis del desarrollo de la mediación al finalizar cada sesión integra el proceso, ya que permite extraer conclusiones, fijar el plan de trabajo para la próxima sesión, establecer técnicas a implementar, intercambiar las propias percepciones acerca del problema, de sus causas, de los sentimientos imperantes; cuando esto se realiza en equipo, la experiencia es más productiva y sobre todo, si los mediadores pertenecen a diferentes profesiones de origen, ya que los puntos de vista, criterios, percepciones, pueden ser totalmente diferentes a la del otro mediador; todo ello enriquecerá la sesión de futuras, impidiendo posibles errores y promoviendo el crecimiento profesional como co-mediadores.
Desventajas
1.  Aumento de los costos de mediación.
El hecho de participar más de un mediador puede duplicar o triplicar el costo del proceso; las horas de sesiones trabajadas, viáticos, correspondencia, personal administrativo.
Algunos criterios plantean lo innecesario de la co-mediación, aludiendo a que si el mediador no tiene conocimiento en un tema en particular, éste puede consultar a peritos expertos en la materia, lo cual es cierto; sin embargo, el perito aportará solamente datos técnicos, pero no comprenderá lo que está sucediendo en el proceso, y al ser un extraño en el mismo, las partes no pueden confiar; y la medición brinda el conocimiento y la técnica combinadas. Al momento de pagar un perito, se encarece el proceso.
Es necesario, para optar por una co-mediación, diferenciar si la mediación se encuentra en el ámbito privado o en el judicial, pues el valor agregado que significa incorporar uno o más mediadores, se reabsorben de diferente manera.
2.  Dificultad en coordinar la actividad entre los mediadores.
Cuando los mediadores deben trabajar juntos circunstancialmente, surgen problemas para coordinar horarios, pues cada uno tendrá su agenda organizada con anticipación; para establecer el lugar donde se llevarán a cabo las sesiones, para determinar equitativamente la división del trabajo o el rol a desempeñar y el estilo a manejar.
Es muy importante ponerse de acuerdo en estos puntos, pues la descoordinación (optar voluntariamente por una actitud pasiva, imponer un estilo sobre el otro, interrumpir al compañero cuando éste habla para cambiar al idea, etc.) puede llevar al fracaso de la mediación.
3.   Dificultad para trabajar en equipo.
Hay personalidades totalmente individualistas, a quienes les resulta imposible trabajar con otras personas, ya sea porque tienen  una personalidad muy fuerte, o no les gusta ceder a posiciones, o simplemente porque el trabajo en conjunto  las inhibe, y por lo tanto, pueden disminuir su rendimiento y capacidad laboral, o tan sólo  porque no están acostumbrados a trabajar con colegas y mucho menos en un equipo multidisciplinario.
Aprender a trabajar en equipo requiere de un gran esfuerzo, se debe invertir tiempo y sacrificios para poder comprender la filosofía y desventajas que la co-mediación interdisciplinaria que permite, sin lugar a dudas, una experiencia enriquecedora.
Desde luego, son muchos los beneficios de la co-medicación, pero es importante recalcar que no se justifica en todas las situcaciones, pues el aumento del costo del procedimiento de mediación es en ocasiones, impedimento para llevarlo a cabo, sobre todo en el ámbito privado.
La co-mediación es válida para resolver los casos complejos, o aquellos que tienen elementos importantes cuyas características exigen la experiencia y habilidad en distintas disciplinas.
La co-mediación interdisciplinaria es una alternativa para darle solución al problema de la incumbencia profesional en el ámbito judicial.
LOS ABOGADOS EN LA MEDIACIÓN
Existe una opinión errada de que la difusión de la mediación provocará en un futuro no muy lejano, que los mediadores sustituyan paulatinamente a los abogados, y hay incluso quienes temen que estemos ante el fin de una profesión.
Éste es un temor infundado; ni todos los conflictos son susceptibles de ser mediados, ni todas las personas prefieren la mediación en lugar de someterse a la decisión de un juez.
En los países donde la mediación es una realidad cada vez más presente en la vida de los ciudadanos, está sucediendo que mientras algunos abogados se transforman ellos mismos en mediadores; muchos otros compaginan su trabajo como litigantes con nuevas labores de asesoría a clientes que están involucrados en algún proceso de mediación.
Los abogados tienen una enorme cantidad de funciones que cumplir en el proceso de mediación, sobre todo cuando se trata de asuntos complejos, con graves consecuencias a futuro, y cuyos acuerdos finales pueden luego hacerse valer ante los tribunales de justicia.
Ya se mencionó la importancia que tienen la redacción de un acuerdo para el futuro de la relación, y en ello desempeña un papel fundamental la asesoría de los abogados.
Tienen también otras funciones. En ciertos casos, las partes prefieren acudir a las sesiones de medicación acompañados por sus abogados, o los consultan a lo largo del proceso.
Cuando el abogado está presente y el mediador está de acuerdo, el abogado puede intervenir formulando preguntas a la contraparte para adquirir información sobre aspectos específicos del conflicto y asesorar mejor a su cliente.
A veces éste acude a las sesiones de mediación sin su abogado, pero mantiene contacto directo con él para consultarlo cuantas veces crea necesario acerca del cualquier tema durante el desarrollo de la mediación. Muchos mediadores así lo aconsejan, sobre todo cuando la materia sometida a discusión lo amerite.
En cualquier caso, es importante que las partes consulten con un abogado antes de la firma del acuerdo, aunque no hayan recibido su asesoría en el transcurso de la mediación.
La opinión de un abogado sobre lo que se va a firmar es fundamental, pues en algunos casos, se pretende que el contrato firmado por las partes tengan valor legal y sea, en consecuencia, reconocido por los tribunales.
Para cumplir con este propósito, así como existen abogados de oficio que representan a las personas en los procedimientos judiciales, también debería ofrecerse al asesoría gratuita en casos de mediación, con mayor razón, si llega a imponerse al mediación como instancia obligatoria.
El abogado y el mediador cumplen funcione diferentes en la mediación. Tienen formación distinta y esto condiciona la manera como entienden la mediación y su labor en ella.
Probablemente, para la gran mayoría de los abogados, la mediación sea, en el mejor de los casos, un procedimiento rápido para que su cliente saque el mejor provecho posible de la situación.
Sin embargo, para el mediador no es sólo importante que los participantes terminen firmando un acuerdo satisfactorio, también interesa tanto o más que se hayan comunicado e intercambiado opiniones sin amenazas ni presiones y respetándose mutuamente.
La intervención de los abogados en la mediación no altera el objetivo de su profesión, que es ayudar a sus clientes a lograr una solución satisfactoria de su conflicto, pero sí se les exige que presten atención a la relación y a la comunicación que se establezca entre su cliente y la contraparte si interviene como asesor, o entre ambas partes si interviene como mediador.
El recurso de la mediación repercute sin duda, en la profesión del abogado, en la medida en que repercute en el sistema de impartición de justicia. No obstante, esto no es perjudicial, al contrario, abre un nuevo campo para su ejercicio profesional, desarrollando aptitudes nuevas que pueden hacer más complejo su desempeño.

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